Visita al Centro Penitenciario "La Modelo"
Visita al Centro Penitenciario "La Modelo" - Crítica al sistema resocializador carcelario. ¿Son las cárceles instrumentos para cumplir la función resocializadora del Derecho Penal?
Una vez ingresamos al centro penitenciario “La Modelo”,
luego de cumplir todos los protocolos de seguridad, sentí un ambiente pesado.
Inexplicable, pero pesado. Y no era para menos. A pesar de la buena imagen que
intentaban forzar los guardias del INPEC en nosotros, unos jóvenes
universitarios supuestamente ingenuos que por supuesto creerían en todo lo que
mencionaran ellos, dudé de las palabras. Y no estaba equivocada.
Al ingresar nos explicaron varios tipos de droga y las
formas que habían de camuflarla. Interesante y tenebroso a la vez, ya que
cualquier cosa puede ser “encaletada” para el ingreso a la cárcel. Es más, si
yo hubiera querido podría meter algo, ya que es muy díficil que te requisen
todo. Sin embargo, las mentiras empezaron a salir a flote: el guardia furioso
dijo que era mentira que le metían alcanfor a las comidas. Yo no lo entendí,
pero al llegar a casa la curiosidad hizo su trabajo y me puso a investigar: varios
reclusos afirman que les ponen eso en las comidas para evitar la excitación
sexual. No sé si sea cierto, pero lo que si puedo asegurar que es mentira, es
que la comida es buena. Al entrar vi como una de las personas privada de la
libertad decía delante de los dragoneantes como la comida era espantosa, era
inhumana, una lavaza que era imposible de comer. Por supuesto que intenté no
quedarme con las dos versiones, en un documental, llamado “Reportaje, Cárcel
Modelo (Colombia)” que se puede encontrar por youtube, observé como era en
realidad la comida. Si, es inhumana. No es una lavaza per se, pero tampoco es
algo que una persona merezca comer para sobrevivir en un mundo tan hostil.
Este documental me mostró más a fondo la cárcel.
Aunque entiendo el hecho de que no nos
permitieran ver todo tan detalladamente, pues a mi me hubiera dado un montón de
miedo y seguro que por el hecho de ser mujer no me hubieran permitido la entrada
tan a fondo, para observar los detalles importantes. Por fortuna, el periodista español de este documental si que lo
mostró todo y me ayudó a formarme una opinión mucho más informada acerca de La
Modelo.
Sumado a ello, un par de artículos periodísticos que me encontré en mi búsqueda de internet corroboraban una de las cosas que los guardias decían: en estos momentos, la cárcel Modelo es un colegio. Antes pasaban cosas inimaginables, pero se ha calmado un poco. Una de las pocas cosas ciertas que escuché, pues antes los amotinamientos, las masacres y los enfrentamientos propiciados entre la delincuencia común, los paramilitares y los guerrilleros hacían de esa cárcel una de las más peligrosas del mundo.
Al único patio donde nos permitieron la entrada fue el de
las personas adineradas. El patio era tranquilo, no tenía hacinamiento y
claramente era mucho más limpio que el resto. Las personas ahí se veían tranquilas,
incluso podías escuchar a extranjeros hablando en otros idiomas. La guardiana
del INPEC fue cuestionada por una compañera sobre el porque se le asignan
pabellones mejores a personas que paguen más, a lo que ella respondió que así
son las cosas en Colombia. Entonces, ¿quiénes son los que asignan las celdas?
Bueno, es fácil deducir que el INPEC. La corrupción en las cárceles, como en
Colombia es rampante y nadie va a hacer algo por detenerla. Allá no sólo impera
la ley del dinero, si no la del más fuerte. Y esto es propiciado por el mismo
INPEC.
En el video del periodista español varios reclusos nos cuentan
testimonios sobre los abusos de los guardianes: si les encuentran algo indebido
y no les pagan, lo decomisan y hay una especie de proceso disciplinario, su
récord se mancha. La asignación de celdas es por dinero, un recluso español
contaba que el vivía relativamente bien en la cárcel a comparación de otros,
gracias al dinero mensual que le mandaban, podía pagar su celda, comida,
cobijas, entre otras cosas, porque allá todo vale dinero y es bastante costoso.
Un sin sabor enorme me dejaron los funcionarios del INPEC. Desde que empecé a
escucharlos supe que las mentiras que decían eran interminables y en la visita y
la observación del video lo comprobé. Si quieres sobrevivir en la cárcel, debes
tener o dinero o fuerza para imponerte encima de los demás prisioneros. Por eso
es que es una escuela del delito: si reúnen a un montón de criminales, ¿qué va
a pasar? ¿se van a resocializar por arte de magia? No, al contrario: comparten
formas de delinquir y salen reincidentes más precavidos. Hay que detenerse a
mirar las tasas de reinicidencia para darse cuenta de la realidad de la función
resocializadora de la cárcel.
Al oir los testimonios de las personas aparentemente
menos peligrosas del establecimiento carcelario empecé a pensar en otra cosa:
¡la sociedad no gana nada con cierta gente en la cárcel! Es que hay testimonios
tan increíbles, que uno empieza a dudar de ellos. En especial el del médico
condenado a 30 años de cárcel por homicidio agravado. Nos contó que accedió a
practicar un aborto que desafortunadamente salió mal y bueno, llegó a parar en
la cárcel. Que su juicio ni siquiera fue justo porque no estuvo presente y no
tuvo manera de defenderse.
Con el anterior testimonio, hay tantos problemas que no se ni por donde empezar. Primero: ¡¿Cómo es posible que el aborto siga siendo ilegal en Colombia?! Gracias a eso se pierden innumerables vidas de personas que van a intentarlo si o si. No queridos legisladores y querida sociedad misógina y ultraconservadora: el hecho de que ustedes legislen para prevenir ese hecho no va a bajar los índices. Les recomiendo hacer el ejercicio de derecho comparado y ver las cifras de abortos en países donde está permitido –prohibido mirar Estados Unidos, que es la excepción que confirma la regla-. Si el testimonio del médico recluido es cierto, entonces fue condenado a 30 años por homicidio culposo –porque el tipo no tenía intención de matar a la víctima, entonces homicidio agravado no puede ser (ya que le iban a pagar por abortar, pero abortar o inducir a ello no se puede comparar con el homicidio)- sin derecho a la legítima defensa y con una pena desproporcionada.
Con el anterior testimonio, hay tantos problemas que no se ni por donde empezar. Primero: ¡¿Cómo es posible que el aborto siga siendo ilegal en Colombia?! Gracias a eso se pierden innumerables vidas de personas que van a intentarlo si o si. No queridos legisladores y querida sociedad misógina y ultraconservadora: el hecho de que ustedes legislen para prevenir ese hecho no va a bajar los índices. Les recomiendo hacer el ejercicio de derecho comparado y ver las cifras de abortos en países donde está permitido –prohibido mirar Estados Unidos, que es la excepción que confirma la regla-. Si el testimonio del médico recluido es cierto, entonces fue condenado a 30 años por homicidio culposo –porque el tipo no tenía intención de matar a la víctima, entonces homicidio agravado no puede ser (ya que le iban a pagar por abortar, pero abortar o inducir a ello no se puede comparar con el homicidio)- sin derecho a la legítima defensa y con una pena desproporcionada.
Sólo con este caso puedo observar la gravedad de tener a
ciertas personas en la cárcel. Y es que si, cometieron crímenes, tuvieron
errores, incluso algunos están ahí siendo completamente inocentes. Pero yo creo que mucha de la gente que está
adentro no lo volvería a hacer. Y no creo que el hecho de que se encuentren en
un ambiente sumamente hostil y criminal los vaya a reformar. Al contrario, los
vuelve más criminales.
Las cárceles en Colombia tienen un hacinamiento
vergonzoso y la impunidad, según palabras del Profesor Estanislao es del 95%
aproximadamente. ¿Qué quiere decir esto? Que tipificar un montón de delitos no
para el crimen. Que hay condiciones tan precarias en la sociedad que al
criminal nole importa jugarse la vida con tal de tener algo de comer. Claro, no
todos los casos son así, mire a los Nule. Pero la mayoría de la delincuencia
común sale de las drogas y la pobreza.
Entonces, la
cárcel no es la solución para los delitos. La solución se encuentra en un
conjunto de políticas sociales verdaderas que ayuden a la erradicación de la
desigualdad social y la pobreza, para que cada vez menos personas accedan al
crimen. Y es queno se espera erradicarlo, ya que, según palabras de Durkheim el
crimen es normal en la sociedad. Pero una disminución sería maravillosa.
Para poner un reflector sobre el caso, pongamos a Holanda
como ejemplo. Si. Un país nórdico con tasas de desempleo bajas, un nivel de
calidad de vida alto, un índice de desarrollo humano envidiable y un
coeficiente de GINI bastante respetable. ¿Qué hacen ellos para disminuir el
crimen? Las estadísticas mismas lo revelan: ¡su alto índice de desarrollo humano!
Holanda no sólo se preocupa por producir bienes y servicios para incrementar su
Producto Interno Bruto, si no que insertan políticas sociales para la
disminución del delito y si que les han funcionado. Este video de “PlayGround” ahonda
un poco más en el tema, si quieren echar un vistazo: https://www.facebook.com/PlayGroundMag/videos/1113722425334299/
Y claro, habrán muchas críticas a lo que digo: que la corrupción no permite llevar a cabo dichas políticas, que el tamaño de nuestro territorio y nuestra población no se compara en nada con el de Holanda y que la historia manchada de crímen y de sangre por la que hemos pasado es única en el mundo. A esas críticas les respondo: tienen toda la razón que Colombia haya pasado por tantos flagelos y que la corrupción sea el peor de nuestros males, pero si no se logra vamos a colapsar más de lo que ya estamos.
Y claro, habrán muchas críticas a lo que digo: que la corrupción no permite llevar a cabo dichas políticas, que el tamaño de nuestro territorio y nuestra población no se compara en nada con el de Holanda y que la historia manchada de crímen y de sangre por la que hemos pasado es única en el mundo. A esas críticas les respondo: tienen toda la razón que Colombia haya pasado por tantos flagelos y que la corrupción sea el peor de nuestros males, pero si no se logra vamos a colapsar más de lo que ya estamos.
Es un deber
inaplazable el de combatir a la corrupción. No voten por los mismos, condenen
socialmente al corrupto y apoyen a aquen que quiere castigarla más duro. Salgan
a las calles a protestar, ejerzan presión social. Una vez se venza la
corrupción la plata del país, que no es poca se va a empezar a ver y se podrán
crear programas sociales y de educación para evitar el crimen. Poco a poco
puede consolidarse una sociedad que tenga respeto por la vida, por la
integridad, por lo ajeno. Si el crimen
se disminuye por otros medios, pues la cárcel ya no se necesitaría y habrían
menos escuelas del delito. Menos personas sufriendo en una celda y menos gastos
para el estado. Todos ganamos.
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